Una y otra vez,
Cuando la sangre en su cuerpo, se desdobla con cruel
malicia,
Una y otra vez, se repite esta historia,
Una y otra vez, he visto a Maín venderse por semillas de
miedo,
Trastocar su alma, una y otra vez, por los retoños del
olvido y la traición…
Confirmar, de nuevo, en cada vida, su verdadera historia en
la tierra,
Resulta, que al final del sueño, Maín ha venido, solo para
jugar con cartas marcadas,
Solo para venderse por nada, para traicionar de nuevo.
! Despierta! Grita de nuevo el númen belicoso, ¡ Despierta!
Que no es momento, de rendirte ahora,
Muchos caminos, muchos destinos piden a gritos que les
recorras…
Y una y mil veces, he visto a Maín, sorprenderse,
extrañarse,
Y murmurar amargado, vencido por la certeza,
“Es cierto, no es momento aún de rendirme”
“Aún me quedan muchas
personas a las que decepcionar, para al final, terminar por decepcionarme a mí
mismo”